ladoblehélice

La continuación del periodismo, pero por otros medios.

Wanted: El Otro

Caso de Gavà.

E: 

El otro le pareció más joven, delgado y de una estatura similar (…). Este último tenía los ojos saltones y oscuros, la tez morena.

Caso de Terrassa.

M:

Le quedó la impresión de que ambos medían uno setenta de altura y eran de complexión fuerte.

Y: 

El otro, el de la porra, también le pareció árabe, de unos treinta años y, aunque de complexión más delgada, era un poquito más alto: uno setenta y tres mediría.

Caso de Olesa.

M:

El otro, “el que obedecía”, no hablaba español: “utilizaba un lenguaje árabe”, era gordo, más moreno que el primero, tenía el pelo negro y la cabeza más redonda.

Caso de Cornellà:

N:

El acompañante le pareció de unos veinte o veinticinco años, algo más alto que el conductor, de complexión normal, aunque puede que algo gordito, y que tenía la cara ancha, con señales como de haber pasado la viruela; el pelo moreno, corto, liso y caído sobre la  frente, los ojos pequeños –“y muy rojos”, se fijó que los tenía—, cejijunto y muy pobladas las cejas.

G:

El más joven le pareció que tendría unos veinticinco años, y de no mucha estatura, sin poder precisar más: tenía aspecto gitano, el pelo negro y liso, y con señales en la cara.

Caso de Tarragona:

S.

Del otro sólo dijo que tenía bigote.

R:

Era, según R., de un metro sesenta y cinco de altura, de unos cuarenta años, con el vientre saliente,  pelo negro, ojos oscuros y redondeada la cara.

O:

Para ella, ambos eran de uno sesenta aproximadamente de altos, con voz ronca, pelo corto, oscuro, complexión fuerte, de entre treinta y treinta y cinco años, (…). Uno de ellos tenía las faces de la cara muy resaltadas.

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Kafka, por Martín Elfman

Kafka 400

“Su lenguaje es claro y sencillo como la lengua cotidiana, aunque exquisitamente pulcro y neutral. (…) Su prosa no parece revestir ninguna peculiaridad; no tiene, por sí misma, ningún rasgo seductor ni embriagador;  al contrario, está al servicio de la pura comunicación, y su única característica es que, si se analiza atentamente, se verá siempre que lo que comunica no se podría de decir de manera más sencilla, más clara, más breve.  Lo único que atrae y seduce al lector en la obra de Kafka es la verdad misma, y con su perfección sin estilo –todo estilo distrae de la verdad por su propio atractivo–, Kafka consiguió hacer su obra tan increíblemente seductora que sus historias atrapan al lector aunque en principio no entienda la verdad que contienen”. 

Arendt, Hannah. “Franz Kafka, revalorado”, en  Novelas, Kafka,  Franz Galaxia Gutenberg: pp. 174-175.

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Variaciones sobre cara y cruz

El primero de arriba a la izquierda es Ahmed Tommouhi.

El último de abajo a la derecha es Antonio García Carbonell.

Cortesía de Bill.

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Y este párrafo de Zodiac que ayer dejaron, aunque recortado, entre los comentarios: 

«Tom Macris, el mejor dibujante de la policía del estado, me dijo una vez: «Tienes que decir al testigo que crea en sí mismo y en la capacidad infinita de la mente para captar detalles. Haces una entrevista guiada. Le pillas el punto a la persona, su capacidad mental, sus imágenes espontáneas». Como Macris, este dibujante trabajaba a partir del sentimiento y de la intuición. Asimismo, como la mayoría de los dibujantes de retratos robot, tenía un archivo de imágenes, de personas con rostros de formas y peinados distintos. Los testigos revisan las fotos hasta que encuentran una parecida al sospechoso. Esto da al artista una base sobre la que construir. El dibujante hizo el retrato del rostro completo porque así se hacen las fotos de las fichas policiales y, de ese modo, se pueden comparar más fácilmente. Las descripciones de los homicidios suelen ser lo más difícil: lo más probable es que la atención del observador esté dirigida al arma.»

Robert Graysmith, Zodiac. Alba. pag.117.

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Wanted

Se buscan dibujantes. 

99 excelsos dibujantes para ilustrar una frase. 

El ejercicio consistirá en confeccionar un retrato robot sobre un DIN A5, a partir de la descripción fisonómica de un hombre.

El texto de la descripción se enviará a cada uno de vosotros.

El resultado, que deberá enviarse por correo electrónico, en formato gif, se publicará aquí junto al nombre del autor y la frase.

Los que queráis participar, o deseéis ampliar información, debéis poneros en contacto conmigo a través de la dirección mail de este weblog: la_doble_helice@yahoo.es (*)

(*) Ojo a los guiones bajos que hay entre «la» y «doble» y entre «doble» y «helice».  

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En la cocina

La receta:

El principio estilístico de este “reportaje abierto” –por seguir dándole vueltas a la traducción de report in progress—debería ser el montaje, [en el sentido de ensambladura]. Pero no un montaje cualquiera. El verdadero montaje parte del documento. En esta lucha obsesiva por separar definitivamente lo superfluo de la literatura de la función social del periodismo, es a través del montaje [y el documento] que el periodismo se alía con la vida cotidiana. Al montaje [como al collage] nos han pretendido acostumbrar, en sus mejores momentos, las mejores vanguardias artísticas. Ahora que es casi imposible distinguir a pie de calle un hombre entre la muchedumbre de artistas, es hora de que los periodistas den un paso al frente, y que se callen: que la teoría ceda la palabra a los hechos. Se [El documento] proclama así la soberanía absoluta de la autenticidad.

Los papeles son (casi) lo único que importa. Entre paréntesis está, importantísimo, aquello de lo que hablan. El documento es el protagonista.  Los protagonistas, las máscaras de esta farsa tan real, llevarán nombres de personas vivas, pues así ha de ser, porque les corresponde y porque nada es fortuito en estas vidas arruinadas al azar. ¿No querríamos todos saber quién es responsable de qué cosa? Los responsables que todavía no han respondido, no porque no haya una respuesta, sino porque no la encuentran, acostumbrados como están a que de las consecuencias de su irresponsabilidad es de lo único que no pasan factura, porque siempre pagan otros, tendrán su derecho a réplica, si es que aún saben usarla. 

El fabuloso argumento está sacado de los sumarios. La acción, que nos llevará por escenas inverosímiles, nos devolverá las consecuencias verdaderas que desencadenó y las falsas causas que la provocaron. [Entre los personajes] no falta quien escribe para encerrar a un dos hombre[s] a  dos en este caso (aunque [uno] ya no vaya a salir porque se murió antes en la cárcel), el [mismo] que debería hacer de notario representante del Estado, y que resulta un Capote de barrio. Los diálogos más inverosímiles, las manipulaciones más baratas, los escritos más fantásticos, son las citas. Frases, cuyo absurdo deberá grabarse para siempre en el oído de los que no quieran ni puedan seguir haciéndose los sordos –“el gobierno ha decidido que no es un mensaje asumible indultar a una persona condenada por violación”—se estirarán como una goma, la goma con la que aguanta el tipo, no vaya a caérsele la cara de vergüenza.

Y que nadie piense que se trata de un hecho aislado: la experiencia más personal está, en este mundillo del espectáculo por donde se ve a dos hombres arrastrando su condena, gobernada por una época perfectamente sincronizada. El público que imaginan, que casi siempre sirve de excusa para su falta de imaginación, y en cuyo nombre se dicta siempre la trama, podrá verse reflejado en el entramado que, delante de sus narices y con la sirena de la «alarma social» girando de fondo, se le oculta.

Un montaje tan denso que el montador se transparente.

Ingredientes: Arthur Cravan, Karl Kraus, Walter Benjamin, Soledad Gallego-Díaz e Iván Vila.

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12:25: Voy a ser tío, una vez más. Y van catorce.

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